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Al igual que muchos equipos eléctricos o electrónicos, las lámparas o focos de nuestro hogar cuentan con un grado de distinción y protección IP. Habitualmente, la iluminación que forma parte de nuestra casa suele enfrentarse a condiciones climatológicas duras y con muchos cambios, por lo que deben de estar protegidas y preparadas para ello.

Contar con luces que no supongan ningún riesgo para nuestra salud es de vital importancia y es justo aquí donde las siglas IP juegan un papel fundamental. Pero, ¿qué es el IP de las lámparas?

Ya sabéis que en Lighthing Spain somos unos auténticos expertos en el sector de la iluminación en exterior e interior de tu hogar, por ello hoy os vamos a ofrecer una explicación general y muy sencilla para que podáis entender, de primera mano, en qué consiste el IP de luminarias y la importancia como consumidor de conocer esta información.

IP de las lámparas, ¿qué es exactamente?

Regulada por la normativa nacional e internacional, la IP hace referencia a un modelo estándar que nos indica el grado de protección de cualquier equipamiento eléctrico o electrónico hacia las personas y frente a otros elementos externos como pueden ser el agua, humedad o polvo.

A través de una calificación alfa-numérica de dos cifras, este estándar nos ayuda a identificar de una manera rápida y clara cuál es el grado de protección de la lámpara o luminaria.

Aplicables tanto para las bombillas tradicionales como las nuevas lámparas LED, los dos números que acompañan a las siglas IP en las luminarias nos indican:

- Primera cifra nos indica el grado de protección contra objetivos y entrada de polvo

- Segunda cifra nos indica el nivel de protección contra el agua

Aunque no es lo más usual, puede ser que el fabricante haya incluido un tercer número, indicando así la resistencia que tiene esa luminaria ante cualquier tipo de  golpes y choques.

¿Qué tipo de IP necesito para mi iluminación?

 Dependiendo del lugar concreto donde se vaya ubicar necesitaremos un tipo de grado de protección u otro. Sin embargo, las IP de una lámpara más comunes suelen ser:

* IP20: protección contra el polvo.

* IP21: protección contra el goteo vertical tan común del agua.

* IP23: protección directamente contra el agua.

* IP44: muy resistente al agua. Este tipo de luminarias son perfectas para los baños o duchas.

* IP45: protección directa contra la penetración de objetos y agua.

* IP54: protección al polvo y al agua.

* IP55: protección contra chorros directos de agua y el polvo.

* IP65: protección completa contra la penetración de polvo y la pulverización de agua.

* IP67: resistente directamente al polvo y puede llegar a encontrarse inmersa durante unos 30 minutos.

* IP68: protección directa bajo el agua y el polvo. Ideales para las piscinas.

En nuestro caso, la mayoría de las lámparas suelen contar con un nivel de protección IP67, soportando así todo tipo de condiciones duras o inclemencias meteorológicas tan comunes en las zonas exteriores.

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